La uva Malbec es la vid emblemática de Argentina, a donde la llevó a mediados del siglo XIX el francés Miguel Aime Pouget.
Esta uva en su Bordeaux natal, cayó en desuso hasta quedar relegada a una pequeña zona donde se elaboran vinos –hasta hace pocos años algo rústicos – conocidos como los “vinos negros de Cahors”. Pero es en Argentina, especialmente en Mendoza, donde encontró su lugar en el mundo, adquiriendo vigor y desarrollando su propia personalidad. Ante esta inalienable realidad, los argentinos rápidamente convirtieron a la Malbec en su portaestandarte, y con ella se han abierto puertas y hecho una sólida reputación en el mercado mundial. Como suele suceder, al seguir los mandatos del terruño casi siempre se logra un maridaje afortunado: un vigoroso Malbec con uno de los legendarios asados argentinos llega tan cerca de la perfección como puede ser posible. Pero bien como aperitivo o plato fuerte, esta uva pequeña y densa produce, en suelos argentinos y con buena mano, un vino ‘fructuoso’, con estructura y taninos medios, que deleita. Hay varios factores que contribuyen al actual apogeo del Malbec, vino insignia de Argentina: el primero es que despues de más de cien años y de incansables injertos se han robustecido las vides y luego también han surgido bodegas nuevas, bien como iniciativa local o en consorcio con grandes productores internacionales y consagrados, sean personas naturales o jurídicas. Lo cierto es que la alta calidad y el cambio favorable de divisas permiten beber estos vinos exquisitos de alta calidad, a precios mucho más asequibles que los de sus contrapartes europeas, aunque en cuanto si a calidad se refiere, el Malbec argentino se destaca sobre todos.
Por ello aunque se prueben otros vinos, buenos vinos, nuestra necesidad es de volver, de volver a paladear este inefable sabor..., es decir, ¨ volver al Malbec¨.
EL MEJOR VINO MALBEC DEL MUNDO